Las Soluciones que Aporta El Metodo Fonografico a la Dislexia Escolar

Por Prof. María Cristina Retondaro
Diario La Prensa - Buenos Aires (17/02/2002)

    El objetivo principal de continuar hoy con el tema de la nota de la semana anterior sobre el Método Fonográfico y la dislexia escolar es colaborar con padres y docentes a fin de prevenir, precisamente, la dislexia escolar mediante su detección precoz.
    Para ello se hace imprescindible el conocimiento de los variados síntomas bajo los cuales se presenta esta dificultad que aqueja a niños con capacidad intelectual normal de aprendizaje. No nos referiremos aquí a los llamados "problemas reactivos de aprendizaje" los cuales reconocen su causa en el entorno del niño, sea de índole emocional, social o pedagógica. Tampoco se encuadran dentro de los problemas de aprendizaje aquellos alumnos que presenta deficiencias evidentes que requieren una enseñanza especial. Hablaremos de aquellos niños que, sin causa visible, y aún llevando una vida normal, intelectualmente dotados, no logran aprender a leer y escribir.

   Tampoco la causa sería un problema emocional pues como es común que este exista, sería la consecuencia de la dislexia y no su origen.
Dislexia es una palabra de procedencia griega que etimológicamente significa dificultad para aprender a leer, aunque en realidad este significado posee una connotación más general ya que se aplica a las dificultades que presenta el alumno en el aprendizaje de su idioma.

Existen varias manifestaciones relacionadas con este problema general. La discalculia la padecen los alumnos que no pueden manejar y comprender los símbolos de la matemática, entonces se ven impedidos de realizar cálculos, interpretar las consignas y llevar a cabo las más diversas operaciones, incluso se les dificulta el aprendizaje de las tablas de multiplicar.
La disgrafía es la imposibilidad de expresar por escrito los pensamientos en forma coherente y legible. El alumno presenta a su maestro trabajos desorganizados, desprolijos y aún indescifrables. Esta última variedad de dislexia ha sido subestimada pero en realidad es fuente de grandes frustraciones para el niño al no poder entregar tareas presentables en clase. Muchas veces va acompañada de síntomas de debilidad motriz, rigidez muscular o de posturas incorrectas y vicios de prensión del elementos con el que escribe, por lo cual se hace necesario una reeducación de la postura del niño. Recordemos que no sólo se escribe con la mano sino que se requiere de la colaboración de toda la masa corporal.
Si quisiéramos puntualizar el común denominador de estas dificultades, hallaríamos varios puntos de contacto cuando nos encontramos ante el niño disléxico, ya sea por comentarios de sus padres o de sus docentes, incluso lo que nos dice el mismo niño, nos proveen la pista referente a la raíz de sus dificultades:
nos referimos al impedimento de fijar en su memoria los engramas que recopilan los datos perceptivos. Los engramas son huellas psíquicas que nos permiten recordar aquello que vemos, oímos o hacemos. Cada sentido aporta datos que luego son asociados cerebralmente entre sí y permiten ser recordados de esta manera con más facilidad, dado que para aprender el cerebro debe funcionar como un todo.
El niño disléxico nos dice constantemente: "no recuerdo como se escriben", o "no recuerdo que letra es esa", al leer. Es como si todo lo relativo al aprendizaje de la lecto escritura transcurriera sin dejar huella alguna y, por supuesto, sin poder asociar sonidos con letras.
Esta dificultad de fijación y asociación de engramas no sólo se observa en la deficiente reproducción de las letras individuales, sino que también es notoria en la dislexia visual donde el niño no fija la forma global de la palabra y, por ende, lee muy lentamente debido a que debe ir reconociendo letra por letra, perdiendo la comprensión del texto al preocuparse por estos detalles que debería haber mecanizado.
Por supuesto que estos déficits muchos dirán que van acompañados de trastornos de lateralidad y de su esquema corporal que no han sido convenientemente vivenciados. Sin embargo, a través del nuevo Método Fonográfico, estos trastornos de erróneas interpretaciones perceptivas (inversión u omisión de letras) así como los ya mencionados problemas de fijación de engramas se ven prontamente solucionados sin necesidad de recurrir a una reducación general de imágenes espaciales (perceptivas) o temporales (auditivas), al modo de la Psicopedagogía tradicional.
¿ De qué manera al mismo tiempo que el niño aprende a leer reestructura su imagen interna del espacio perceptivo, que nos describe Piaget , y también su esquema corporal ?. Esto se logra porque a través del dibujo el niño va adquiriendo los puntos referenciales necesarios que le permiten asimilar las nociones topológicas y proyectivas que luego aplicará en el aprendizaje de la lecto escritura.
Se ha realizado una prueba evidente de esta reestructuración mediante el estudio del dibujo de la figura humana cuya evolución corre paralela no sólo a esta estructuración temporo espacial, sino también a la calidad intelectual del niño. El alumno que aún no sabe leer cuando debería haber ingresado ya en el mundo de la lectura en razón de su edad y capacidad intelectual, dibuja una figura humana empobrecida, primitiva y desproporcionada. Una vez avanzado el tratamiento y cerca ya de su finalización en muchos casos, hacia los treinta días de su comienzo, la reproducción de la figura humana en el mismo niño se ve enriquecida con proporciones más precisas, direcciones correctas, trazado de paralelas y, debido al mejoramiento de su autoestima, aumenta su tamaño dibujando también numerosos detalles que hacen a precisiones y enriquecimiento de su calidad intelectual.
Este nuevo Método puede ya considerarse que ha derrotado la dislexia escolar pues los niños comienzan a leer en las primeras clases aún aquellos que no lo habían logrado por mucho tiempo a pesar de todos los esfuerzos realizados. Recordemos que ante la menor duda de síntomas de dislexia se hace necesaria una evaluación precoz.