Argumentos a favor de la lectura precoz en parvularios
Diario Norte - 6 de diciembre de 2002
Continuando con la temática abordada en la última entrega, quisiera cerrar el presente año recalcando un concepto olvidado y totalmente rezagado, dentro de nuestros lineamientos educativos. Tal es la importancia que nos exige darle al aprendizaje de la lectura precoz, como a todo aprendizaje que se realiza en los más pequeños, debido a que su potencial intelectual a menudo es ignorado y desaprovechado. Para Bloom, el porvenir intelectual de un niño está enormemente influenciado por los aprendizajes que preceden a los cuatro años. Según este autor la inteligencia se desarrolla durante los primeros cuatro años, tanto como durante los trece siguientes.
![]() |
Maya
Pines, expresa que a millones de niños de clases desfavorecidas, se les
causa un daño intelectual irreparable por falta de estimulación
en la época crucial de la vida que va desde el nacimiento hasta los seis
años. Lo terrible es que estos niños no sólo no alcanzarán
nunca el nivel al que hubieran podido llegar sino que estarán destinados
al fracaso en su adultez.
También Braner propicia los aprendizajes precoces, sobre la base de la
premisa de que a un infante se le puede enseñar cualquier terna, siempre
que la habilidad del maestro organice los contenidos con métodos adecuados
a la edad. Es el aprendizaje mismo el que favorece la madurez para aprender
antes que esperar que el niño logre una madurez que muchas veces no se
alcanza en forma completa. ¿O acaso podemos realmente asegurar cuando
está el niño maduro para aprender? J. Hunt, asegura que para los
niños el peligro no está precisamente en obrar sino en esperar.
Y pone también de relieve las posibilidades intelectuales del niño
en edad preescolar que debemos aprovechar en su beneficio.
Ya hemos citado en estas páginas la maravillosa obra que realizan los
jardines de infantes en Rusia, inspirados en León Vigotsky, propiciador
de la estimulación temprana y fundador de la rama de educación
especial. Vigotsky nos trae un mensaje optimista acerca de las posibilidades
potenciales del intelecto humano que, con ayuda y estimulación del medio
social, es capaz de llegar hasta fronteras inimaginables. Es durante los primeros
cinco años de vida cuando se decide el desarrollo intelectual del individuo.
Luria también expresa, junto con Vigotsky, que las capacidades del niño
no sólo pueden ser aceleradas sino también transformadas por la
estimulación exterior.
Si los aprendizajes precoces favorecen el desarrollo del niño y, sabiendo
que la base del pensamiento es el lenguaje, debemos enfrentar el desafío
de la lectura precoz como una deuda de honor para con las futuras generaciones.
Sabemos que es más fácil para un niño aprender a leer antes
de los seis años que después.
Como expresa la doctora Cohen, la identificación de letras y sonidos
puede llegar a ser un juego atrayente y excitante para el niño muy pequeño
porque pone en juego actividades motrices y sensoriales propias de los tres
a los seis años de edad. Durkin y Chall comparten esta opinión
y expresan que nada prueba que un niño de más edad tenga más
éxito que uno pequeño para aprender a leer. Por lo tanto tenemos
la alegría de expresar que ya se ha iniciado una verdadera revolución
en el aprendizaje precoz de la lectura a través de un novísimo
método argentino que permite el logro de la verdadera llave para aprender
a leer que es la decodificación lectora, el otorgar un sonido a un grafema
en vez de hacerlo por métodos globales que no se adecuan a nuestro lenguaje
alfabético fonético. Creemos que estamos cumpliendo con uno de
los desafíos de nuestra época: elevar el nivel de la capacidad
intelectual de la mayoría de la población.