¿Es posible el aprendizaje
de la lectura antes de los seis años?
Diario Norte 1° de junio del 2001
Numerosos
investigadores del comportamiento de niños pequeños, han destacado
la viva curiosidad que manifiestan acerca del lenguaje escrito desde la más
temprana edad, incluso instando a sus padres a que les enseñen a leer.
Por supuesto, cuando hablamos de aprender a leer, acceden a nuestra mente recuerdos
de tediosas clases de aprendizaje que no motivaban el interés del alumno.
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Y
mucho menos lo harían si se tratara de niños más pequeños.
Por ello, para comprender qué es la lectura precoz, debemos despojarnos
de todo prejuicio y abrirnos hacia la posibilidad de una nueva realidad, que tenga
en cuenta las condiciones fundamentales necesarias para que sea posible enseñar
a leer al niño de cuatro o cinco años. Las actividades, entonces,
deben corresponder a sus necesidades. ¿Y cuáles que no sean el dibujo
y el juego pueden motivar al niño a aprender?. Es a través del dibujo,
a modo de juego, que se introduce al niño en el mundo simbólico
de la lectura. El dibujo posee para él un significado completo, intelectual
y afectivo. Las letras, en cambio, por ser símbolos abstractos y convencionales,
están alejadas de su realidad y no son comprendidas y mucho menos recordadas.
Como propone Vigotsky, el célebre psicólogo ruso, debemos abrir
un puente entre ambos lenguajes, el gráfico y el convencional, para que
el niño acceda naturalmente a la comprensión del símbolo.
Cuando hablamos de enseñar a leer, no me refiero al actual método
global constructivista, sino a una metodología que permitirá al
infante la decodificación de cualquier palabra, aún las desconocidas.
Los estudiosos que hablan a favor de la lectura precoz, expresan que su principal
beneficio reside en el desarrollo de los procesos lógicos implicados, que
al ser activados, estimulan la inteligencia del niño. Cuando el alumno
llega al conocimiento de las reglas de decodificación y al reconocimiento
real de las letras y su despliegue en las palabras, ya está manejando símbolos
y eleva su razonamiento. Y este entrenamiento precoz evitará luego fracasos
y pérdida de tiempo. Porque también nos alertan sobre los escasos
logros en materia de lectura, que se observan en la actualidad. Pocos niños
alcanzan las metas propias de su edad, lo cual los limita para alcanzar una enseñanza
más amplia. ¿No sería adecuado empezar antes el entrenamiento
lector y así aprovechar el rico potencial y la plasticidad del niño
de cuatro y cinco años, que aprende casi sin darse cuenta?. Basta observar
la facilidad con que aprende el niño pequeño un segundo idioma;
lo automatiza naturalmente. Volveremos sobre los beneficios de la lectura precoz,
adelantando que no ofrece peligros ni desventajas, sino todo lo contrario, como
expresan Bruner, Hunt, Bloom y otros psicólogos cognitivos, además
de la escuela rusa.
Existe una duda que asalta a los padres de los niños que no pueden aprender
a leer y a escribir al dictado o realizar cálculos sin dificultad. La pregunta
que ?está siempre latente y que por temor no se animan a realizar: ¿mi
hijo puede realmente aprender? ¿Es igual a los demás niños?
Y yo les contesto con seguridad que todos los niños pueden aprender, aun
los que presentan dificultades que parecerían insalvables, siempre pueden
mejorar con un método adecuado. Pero también debemos admitir, que
cada niño aprende según sus limitaciones y "ritmo". En
el caso del niño que tiene dificultades de aprendizaje, su impedimento
estaría en la forma en que aprende. No es que no pueda comprender, sino
que sus problemas no se solucionan con métodos comunes ni con los que se
aplican normalmente en la escuela. Necesitan algo "distinto" a un apoyo
escolar. Ni siquiera puede ayudarlo solamente una enseñanza más
lentificada porque su problema no es el ritmo de aprender. Por supuesto que tiene
limitaciones, pero no son de índole intelectual. Y aceptarlas y hacer que
nuestros hijos la acepten es demostrarles que los amamos como son, sin exigirles
que otra manera de ser y sin compararlos con los demás. Entonces, cuando
los niños se sienten aceptados por sus padres y maestros, es cuando realmente
comienza el milagro de su recuperación. Los padres, ocupados como estamos
en perseguir eI "éxito" de nuestros hijos, nos olvidamos de enseñarles
que primero... deben amarse a sí mismos, aceptarse como son, como seres
únicos, con defectos y virtudes como todos los seres humanos, que el pecado
no es tener "defectos" sino en no agradecer a Dios por las "virtudes"
que tenemos y a las que no prestamos atención. El niño con dislexia
escolar, que no lee y no escribe al dictado, en la mayoría de los cases
posee una inteligencia normal y aun superior. Y muchas veces, no obstante, es
confundido con niños de aprendizaje lento. Que no pueda leer ni escribir
no significa que no pueda aprender rápidamente a medida que supera sus
dificultades y al colocarlos en clases de niños que requieren información
más dosificada, se les está privando de enseñanzas de contenidos
acorde a su razonamiento. Es por ello que insisto en la importancia de realizar
un diagnóstico precoz y adecuado, sobre todo cuando el alumno muestra comportamientos
coincidentes con su edad cronológica en otras áreas de su personalidad
y las dificultades que presenta se refieren casi exclusivamente al rendimiento
bajo en lengua y matemática. Veremos que realizando unas pequeñas
adecuaciones en casa y en la escuela, podemos ayudarlo mucho en forma paralela
a su tratamiento psicopedagógico, sin olvidar que estos niños deben
tratarse lo antes posible mediante la aplicación de un método especial.