La lecto-escritura y los problemas auditivos no manifiestos
Diario Norte - 18 de octubre de 2002
Hoy nos referiremos a la importancia de la audición dentro del complejo circuito puesto en funcionamiento para el logro de la lecto?escritura.
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Ya hemos
referido oportunamente que el evento clave del proceso consiste en la asociación
fonema (sonido.) ?grafema (símbolo escrito) el que es extremadamente
complicado. Según CEPAL UNESCO (1991) cada año en América
Latina repiten de grado el 30% de todos los alumnos de la enseñanza básica
necesitando la mitad de ellos dos años para realizar adecuadamente esta
asociación fonema?grafema.
Una serie de intrincados procesos ocurren automáticamente en la mayoría
de los individuos para que se produzca una efectiva comunicación. El
cerebro a través de la red del sistema nervioso central debe: 1) recibir
la señal, 2) transmitir dicha señal modulada, 3) decodificarla,
4) clasificarla, 5) organizarla y recién 6) comprenderla. Debemos acotar
que la señal recibida debe ser previamente filtrada de los sonidos de
fondo que causan interferencias y precisa asimismo ser distinguida según
la modulación o forma de hablar de cada sujeto parlante, recordemos que
cada uno de nosotros poseemos distinto timbre de voz, pronunciamos diferente
y modificamos nuestro nodo de hablar según el estado de ánimo,
calmo, exaltado, desafiante, etcétera. Esta ciclópea tarea se
denomina procesamiento central auditivo.
El habla tiene significación para los bebés desde las primeras
horas de nacido, según Alegría y Noirot, los neonatos discriminan
el habla de otros sonidos, prefiriendo la voz materna a la de extraños.
Las pérdidas auditivas inclusive aquellas temporales o intermitentes
resultan perjudiciales para la adquisición del lenguaje dentro de los
parámetros normales. Algunas patologías tales como la otitis serán
motivo de que el bebé escuche el habla de manera distorsionada y conformará
engramas auditivos?articulatorios igualmente distorsionados, los cuales le resultará
muy difícil. corregir o reestructurar de allí en más y,
probablemente, registrará un retraso en el desarrollo del lenguaje. Sobre
este punto resulta de la mayor importancia que las instituciones educativas
cuenten con un registro de los alumnos que presentan algún tipo de problema
auditivo o hayan padecido otitis media en los primeros años de vida.
Los niños con desórdenes en el procesamiento auditivo central
muestran a menudo un comportamiento inconsistente. Para el docente esta conducta
puede ser exasperante, especialmente cuando no está claro si el estudiante
la asume en forma premeditada o es consecuencia de una base fisiológica
no evidente. Estos niños tienen muchas dificultades predominantemente
en lectura y matemática presentando concomitantemente un comportamiento
inadecuado en lo social el como resultado de un estado de confusión mental
cuyo origen se encuentra en sus problemas de procesamiento auditivo central.
De cierto es que dichos niños se sienten frustrados, confundidos pudiendo
presentar episodios de cierta agresividad inclusive con sus compañeros
o, por lo contrario, se los encontrará aislados, evitando la compañía
de sus pares.