¿Por qué mi hijo no recuerda como se escriben las palabras ?


Diario Norte 10 de Mayo del 2002

Los niños que sin presentar una causa evidente no pueden aprender a leer y a escribir al dictado, aún siendo inteligentes normales, son aquellos que sufren de dislexia. Existen diferentes formas en que se presenta: disgrafía discalculia, disortografía, dificultades de comprensión.
En todas estas formas, con diferentes grados de dificultad el niño no recuerda nada de lo aprendido en la escuela sobre temas de lengua y muchas veces de matemáticas escribiendo números en espejo o no recordando las tablas de multiplicar o como se escribe una letra.
Los problemas de memoria deben ser tenidos en cuenta con especial atención porque un niño que no puede registrar datos en su memoria inmediata tampoco los tendrá a disposición en su memoria remota para ser aplicados cuando los necesite en el futuro. Aquí debemos considerar que leer, escribir o calcular, distan mucho, de ser funciones exclusivamente psicológicas que se realizan en un campo etéreo e intangible y a las que conocemos solo a través de sus manifestaciones exteriores. La lectoescritura es una asociación de lo visual y de lo lingüístico que tiene su fundamento en un órgano concreto: nuestro cerebro y su actividad. No existe un centro de la memoria sino una compleja red de fibras neurales que se asocian cada vez que un dato desea ser activado. Se trata de un circuito que une las diferentes zonas cerebrales a modo de red informativa que asocia datos provenientes de los distintos sentidos. Así nuestro cerebro asocia las formas que vemos con los sonidos que oímos, poniendo orden para poder comprender, como se escriben las letras y como se pronuncian. Es por ello que las dificultades de aprendizaje deben ser estudiadas dentro de una concepción psiconeurológica que tenga en cuenta que los aprendizajes efectivos son aquellos que propician la asociación de los distintos centros cerebrales para que se refuerce la memoria y la fijación de datos provenientes del exterior. Para ello se deben adecuar las estrategias en el aula. Pero en el caso del niño disléxico, debido a que su forma de conocer se asemeja a una computadora que no unifica ni ordena datos, se impone la aplicación de un método audiovisual de corrección de la lectura, como el método fonográfico que venimos proponiendo, que se ha convertido en la más rápida arma para combatir a la dislexia, porque en el término promedio de un mes se solucionan los problemas de decodificación lectora.
Este tiempo record de recuperación es posible porque el método fonográfico, de base psiconeurológica, permite la asociación de las vías neuronales que permiten al disléxico poner orden en su percepción y activar la memoria para leer y escribir al dictado. Si bien la escuela no soluciona los casos graves de dislexia, no es menos cierto que el docente puede adecuar, en el aula ciertas estrategias como las que venimos proponiendo en estas páginas para ayudar a todos los niños en su aprendizaje de la lectura.