La Intuicion de las Madres ante los Problemas de Aprendizaje
Los padres poseemos un conocimiento intuitivo, anterior a todo razonamiento, sobre la conducta de nuestros hijos, pero de irrefutable certeza. Muchas mamás, cuando me visitan para consultarme acerca de problemas de aprendizaje de su hijo, suelen decirme: "Yo cuando estaba en primer grado, me di cuenta de que algo andaba mal. Debí haberlo hecho evaluar antes". Esta aseveración es tan frecuente y común, que realmente nos desconcierta. También lo es el hecho de que, a pesar de las dificultades del niño para aprender a leer, corra el tiempo inexorablemente sin que nadie haga nada. ¿Cómo puede ser que esto suceda? ¿Por qué sucede tan a menudo? ¿Qué impide a los padres actuar ante el problema? ¿Por qué no insisten?
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Los
padres se encuentran desorientados por no hallar respuesta oportuna y concreta,
sin considerar que cuando insisten, son rotulados como padres histéricos
y alborotadores. ¿Es que conocemos realmente el sufrimiento del niño
con problemas de aprendizaje y el de toda la familia, el cual girará
durante varios años en torno a los esfuerzos para que el infante aprenda?
Horas y más horas dedicadas a enseñar a leer sin hallar solución,
ni siquiera avances perceptibles. Esta situación es grave, en especial
porque el sistema escolar argentino, salvo muy honrosas excepciones, no hace
lugar a estas dificultades, en tanto que en la mayoría de los casos,
padres e incluso educadores, no comprenden que el alumno quiere aprender pero
no puede.
No puede a pesar de ser inteligente y normal en todos sus
desempeños. Es entonces que se apela al término endeble de madurez,
comentándosele a los padres que su hijo es inmaduro, y por ende, debe
esperar.
La dislexia no es una enfermedad, pero es una dificultad imposible
de ser superada sin un tratamiento adecuado, aun si el niño fuera "inmaduro",
algo debe hacerse. Corresponde asesorar con precisión a los padres acerca
de la dislexia escolar o dislexia de evolución, los modos de prevención
absolutamente valederos, y la manera en que pueden los padres ayudar desde el
hogar, a la vez de apoyar a estos niños con paciencia y comprensión
desde las aulas. Y para ello es fundamental, también, formar a los docentes
en temas de la especialidad. La colaboración entre padres y docentes
resulta esencial para lograr el éxito y evitar indebidas y mayores angustias.
Corresponde adoptar algunas de las medidas que se ponen en
práctica en los jardines de infantes de Rusia, líderes de la estimulación
temprana y detección de problemas de aprendizaje.
En primer grado ya se observan diferencias notables entre los alumnos, pues
en el jardín aprenden gramática por medio de la continua práctica
del lenguaje. El dominio del lenguaje hablado es quizás el mayor beneficio
que reporta a los niños su paso por el nivel preescolar.
Los padres son cuidadosamente preparados y asesorados sobre
la educación oral de sus hijos. Se les indica bibliografía y se
les dicta seminarios sobre problemas de aprendizaje y del lenguaje. De esta
manera podrán acompañar a sus hijos enseñando a dominar
el lenguaje desde el propio hogar, y a detectar ellos mismos retrasos en la
adquisición de la lectura cuando ingresen en primer grado. De todas maneras,
las madres saben, perciben cuando algo anda mal con su hijo. El consejo es que
ante esta circunstancia no deben dejarse llevar por comentarios de otras personas
que afirman lo contrario, sin argumentos evidentes. Deben seguir su instinto
y consultar a especialistas sin pérdida de tiempo. Esta actitud será
muy valiosa para la educación de sus hijos que, de recibir interferencias,
será atentatorio para desempeñarse con éxito en su futuro,
en un mundo tan competitivo como el nuestro.