La Historia de Juanito: Un caso real

Diario Norte 28 de Junio de 2002

   Juanito representa a todos los niños que de una u otra manera tienen dificultades de aprendizaje, en especial de lecto-escritura.
   La historia de Juanito es real, pero también nos muestra el terrible dolor que padecen los alumnos normales e inteligentes que no pueden aprender a leer. O que no comprenden porque leen incorrectamente.

Esta historia se repite una y otra vez, presentando siempre un trasfondo común que es el fracaso escolar, el cual a su vez repercute en la personalidad del niño con diversos trastornos emocionales que muchas veces se confunden con trastornos de conducta. En realidad estos trastornos se derivan de la impotencia que siente el alumno que no puede aprender a pesar de sus esfuerzos. El sabe que algo extraño sucede pero nadie le explica la causa de este impedimento. Muy por el contrario, siente que nadie lo comprende y que los adultos le exigen esfuerzos que no puede realizar. Un niño como tantos disléxicos llegó a mi. ¿Cómo es Juanito?. Un niño tímido e inseguro que no sabe muy bien para que lo traen a verme. Ya no tiene esperanzas de aprender. Claro, ha llegado a 3er. Grado y aún no puede leer. Confunde las letras y no recuerda tampoco como se escriben.
   Juanito se sienta frente a mi y lo tranquilizo explicándole que sólo tendrá que dibujar, que me agradaría que me haga un dibujo de regalo, de aquello que mas le guste. Por supuesto, le digo también que no le pondré nota. ¿Es que acaso una nota trasluce la capacidad real de un niño?
La mamá me comenta que se encuentra desganado, que tiene dolores de estómago y se pelea con los compañeros de clase. Los comentarios del niño me informan que posee una capacidad normal para aprender. Tiene respuestas acordes a su edad, espontánesa y comentarios inteligentes. Pero su dibujo podría ser el de un niño mucho más pequeño. Esto es común que suceda porque los niños con problemas de aprendizaje se valen del lenguaje simbólico del dibujo para expresar sus conflictos derivados de su dificultad para aprender.
   Su timidez y retraimiento hacen que también se los confunda con niños regresivos, cuando no es así. Esta regresión es momentánea porque Juanito asume una conducta muy infantil, de un niño de menor edad, en verdad desea que lo protejan. Es su modo de decir a los adultos que necesita ayuda. Sin embargo esa impresión que nos transmite al verlo de un niño que "no crece" puede hacernos equivocar acerca de sus verdaderas posibilidades intelectuales. Estos alumnos por no manejar los símbolos abstractos del lenguaje, ya que no leen, mantienen su potencial intelectual escondido. No nos equivoquemos, podemos rotularlo negativamente y ello le cerrará las puertas del futuro.
   Acerquémonos con comprensión a estos alumnos y poder conocer de esta manera su rico potencial para aprender. El niño debe percibir nuestro interés por ayudarlo para que se produzca el encuentro maestro - alumno.