Mi hijo no puede aprender el abecedario ni los meses del año

Diario Norte 2 de agosto del 2002

Los niños con problemas de aprendizaje tienen suma dificultad para recordar el orden de una serie de cosas. Las secuencias se olvidan, como si cada uno de sus elementos estuviera desvinculado de los demás. Es por ello que llegan al secundario sin poder memorizar en muchos casos, el alfabeto o los meses.

Esta dificultad que aparentemente no tiene mayor importancia, en la práctica implica consecuencias graves a la hora de leer y escribir, siendo además fuente de vergüenza y frustración para el estudiante. Este impedimento, trasladado a la lectoescritura, significa que cuando escriba tampoco recordará el orden de la reproducción correcta de las letras dentro de una palabra determinada. Esto se debe a que las nociones temporales y espaciales, que se van elaborando desde que el niño nace, no se han afianzado. De todas maneras, una vez más, estos niños con problemas de aprendizaje necesitarán de nuestra ayuda.
Es importante que estos aspectos se ejerciten diariamente. Podemos valernos de la memoria para aprender el alfabeto, porque es esencial brindarle al alumno una estructura que le permita recordar las letras. La memoria no debe ser despreciada como lo ha sido en los últimos años. Es una función cognoscitiva fundamental, una herramienta valiosísima de base como apoyo de la comprensión y de elaboraciones conceptuales elevadas. Sin memoria no podríamos aprender absolutamente nada. Para que el niño pueda iniciarse en la lectoescritura, debe formar imágenes de memoria auditivas, visuales y prácticas, que se asociarán para poder recordar formas sonidos y movimientos al escribir Y al hablar. Ello sería imposible de lograr si el alumno no recuerda que letra debe escribir primero y cuál es la que sigue.
De esta manera, es muy positivo ejercitar a los niños en actividades de prelectura diariamente, memorizando secuencias En el caso de los niños con problemas de aprendizaje, puede llevar meses de repetición y de práctica diaria hasta que cada uno de ellos pueda, por ejemplo, leer y escribir correctamente los meses del año. En mi experiencia, no sirve en absoluto colgar carteles en el aula con los nombres de los meses o con las letras del alfabeto si no se dirige diariamente la atención de los alumnos hacia ellos.
La atención favorecerá la formación de engramas de memoria y su fijación. Para este cometido podemos incentivar al alumno por medio de juegos asociando con cuentos o poesías. Todos los sentidos deben ponerse en marcha: la visión, el oído, el tacto; pero trabajando al mismo tiempo. Un tema. será recordado más fácilmente si lo leo en voz alta, lo escribo y realizo comentarios sobre él, tratando de conectarlo con ideas parecidas. Estas actividades requieren de tiempo y paciencia, pero es importante que los niños se sientan orgullosos de haber alcanzado su objetivo. El cual no es, en absoluto, imposible.