¿Por dónde empezamos?
¿Por la letra cursiva o por la script?

Diario Norte 16 de agosto de 2002

Hasta no hace muchos años atrás, los niños eran iniciados en la lectura a través del conocimiento simultáneo de todos los tipos de grafismos: la letra cursiva, la script y sus correspondientes mayúsculas y minúsculas. No creo que tal modalidad de enseñanza haya sido perjudicial para nuestra generación que accedía en forma natural a un aprendizaje muy arduo si se lo realiza en etapas. Sabemos de las dificultades que presentan los niños para lograr el pasaje de la letra de imprenta a la cursiva en la actualidad. Habida cuenta de esta realidad, cabe entonces preguntarnos si no habrá llegado la hora de que algunas cosas cambien para bien.

Si tuviéramos que elegir el tipo de letra con el que sería más beneficioso para el alumno comenzar a leer, creo sin duda alguna que es la cursiva. Mi aseveración se encuentra fundamentada en los principios psico neurológicos que sustentan el aprendizaje de la lecto?escritura. Estos principios muchas veces se olvidan cuando se elaboran los currículos escolares.
Es en tal circunstancia que no solamente deben dar su opinión autorizada al respecto los especialistas en pedagogía y psicología educacional, sino también los profesionales de la salud, en especial los pediatras, neurólogos y fonoaudiólogos, sin olvidarnos de los psicomotricistas y lingüistas. Si tenemos en cuenta la forma en que funciona nuestro cerebro cuando aprendemos, razonamos, leemos y escribimos, encontraremos la solución a muchas de las dificultades de aprendizaje escolar. Este maravilloso y delicado órgano debe integrar diversas áreas sensitivas, funcionando como un todo para aprender, comprender y emitir a su vez la respuesta adecuada por las vías nerviosas correspondientes. Todo este mecanismo debe ser conocido por los educadores a fin de implementar en clase estrategias que estimulen tanto los procesos neurológicos perceptivos como las respuestas motoras más adecuadas. Volviendo al tema de la letra cursiva diremos que es la que más se adecua al funcionamiento de nuestro sistema nervioso por ser una respuesta motora continua. La letra ligada, a diferencia de las letras de imprenta, permite no sólo la flexibilidad de los movimientos motrices sino que también es más fácilmente recordada. Toda respuesta motora que no es interrumpida en momentos puntuales es retenida a más largo plazo en la memoria, por ejemplo el caminar o andar en bicicleta. Por el contrario, la letra script, hace que el alumno deba ir interrumpiendo su escritura al escribir cada letra, lo cual va en detrimento de su memoria para recordarlas. Por otra parte, es más fácil recordar la letra script si antes se ha aprendido la cursiva.