El dictado como recurso para aprender ortografía

Diario Norte del 25 de abril de 2002

   La clase de dictado es una eficaz estrategia de aprendizaje y autoevaluación de los principios ortográficos. Sabemos de la tortura que significa para el disléxico tener que someterse a esta prueba. Debernos darle la oportunidad de evaluarlo en forma oral, pues lo hace correctamente y se expresa en forma fluida, en cambio tiene serias dificultades para escribir. Si destacamos sus falencias en vez de sus fortalezas, bloquearemos su aprendizaje futuro.

   Pero no solo para los disléxícos, sino que también para todos los alumnos, la clase de dictado debe convertirse en una ayuda eficaz que les facilite el aprendizaje de la ortografía. Deben tener la seguridad de que la nota vendrá luego de un proceso compartido entre todos de diálogo y consulta.
Se dividirá la clase en dos tiempos. En primer término el maestro elegirá un texto acorde al nivel de lectura de sus alumnos y a la enseñanza que desee incorporar. Por ejemplo: "regla de acentuación de las palabras agudas". En el texto estas palabras estarán destacadas con color. Cada alumno tendrá una copia a la vista y será leído en forma alternada por cada uno de ellos Se realizarán comentarios en clase aclarando dudas acerca del significado de palabras desconocidas, así corno del sentido general del texto y datos biográficos del autor. Al dorso de la hoja se encontrará la explicación ortográfica y estará enunciada la regla que se desea enseñar, así corno las excepciones y cualquier otra aclaración.
El alumno llevará el texto a su casa, donde realizará la revisión con algún trabajo de aplicación, como podría ser la confección de oraciones con las palabras agudas destacadas.
En una segunda fase cercana a la primera, se fijará y aplicará la regla aprendida. A tal fin se le presentará a cada alumno el mismo texto en otra hoja, pero las palabras agudas esta vez no estarán destacadas ni acentuadas. El alumno deberá proceder a colocar los acentos que correspondan en forma individual en el nuevo texto. Seguidamente autoevaluará su escrito, verificando los posibles errores con la primera hoja a la vista.
Finalmente el alumno guardará ambas hojas y el maestro dictará el texto completo para evaluar el aprendizaje. Ante nuevos errores, el docente marcará en el margen correspondiente al renglón del error una cruz y propiciará el descubrimiento de la palabra equivocada por parte del alumno, que es quien lo analizará.
Todos estos trabajos de concientización de fallas y análisis de errores vía visual y cognitiva, fijará con mayor facilidad la correspondiente regla ortográfica, sin hacer uso exclusivo de una memoria mecánica.