Dificultades del Lenguaje

Del libro METODO FONOGRAFICO RETONDARO
de próxima edición
Autora María C. Retondaro

LENGUAJE Y LECTOESCRITURA

Incidencia De Los Trastornos Del Lenguaje En La Lectoescritura

Como Clasificar Los Trastornos Del Lenguaje Desde El Punto De Vista Psicopedagógico De Acuerdo A La Escuela Rusa

Tradicionalmente las clasificaciones médicas del lenguaje toman en consideración como modelo la naturaleza de la patología en sí misma. Existen otras clasificaciones, inspiradas en la escuela rusa, que aparecen en la década del año 70 tomando como criterio una concepción estructural del trastorno no desvinculándolo del desarrollo y de su relación con otras afecciones del lenguaje y de las funciones psíquicas.
Diversos principios son tenidos en cuenta en esta escuela, para la realización de su clasificación de los trastornos del lenguaje:

1) PRINCIPIO DEL DESARROLLO. Este postulado tiene como representante al psicólogo ruso León Vigotsky, quien plantea que las formaciones superiores del desarrollo tienen su base en formaciones inferiores. Este principio tiene un valor pronóstico fundamental pues, cuando un niño presenta insuficiencias en la percepción fonemática, confunde los fonemas parecidos apareciendo dislalias en la pronunciación, circunstancia que a su vez originará como consecuencia la aparición de una dislexia - disgrafía cuando el niño comienza su aprendizaje sistemático en la escuela de la lectura.
La insuficiencia fonémico - fonemática, que pertenece al grado inferior del desarrollo (oral), produce de esta manera una dislexia de grado simbólico superior (lenguaje lecto-escrito). De suyo se concluye la importancia de la detección temprana de los trastornos del lenguaje oral antes de que comience el niño su escolaridad.

2) PRINCIPIO DE SISTEMA: Este criterio procede de la lingüística presentando como supuesto que entre los componentes del lenguaje existe una unidad o interrelación dialéctica porque conforman un "sistema". Cuando una persona presenta una alteración en la pronunciación, en dependencia de la severidad de ese trastorno, existe una disminución entre los restantes componentes lingüísticos a nivel del léxico y de la construcción gramatical. Por lo tanto:

Las dificultades de pronunciación producen:

- alteraciones en el volumen y en la calidad del vocabulario;
- en la estructuración gramatical;
- una dislexia de índole fonemática (no perceptual motriz)

Este principio nos permite actuar como correctores del lenguaje a través de estrategias basadas en un fraccionamiento de la terapia teniendo en cuenta las áreas más comprometidas.

3) PRINCIPIO DE LA RELACION ENTRE LOS TRASTORNOS DEL LENGUAJE Y LAS DEMAS FUNCIONES PSÍQUICAS: (Psicopedagogía Especial y Pedagogía Especial). Este principio toma en cuenta:

- El papel que cumple el lenguaje en las restantes funciones psíquicas;
- Y su influencia en la función cognitiva (desarrollo de las funciones psíquicas superiores)

No sólo recalca la importante participación que tiene el lenguaje en el desarrollo de otras funciones psíquicas sino que también, inversamente, considera que cuando existe una alteración en el lenguaje, la misma puede repercutir negativamente en las demás funciones.
Por ejemplo sabemos que la tartamudez crea severas inhibiciones de personalidad.
Debemos entonces destacar, de acuerdo a la orientación que nos marcan estos criterios de clasificación planteados, la importancia de considerar al niño que aprende como una "estructura" que a la vez que se despliega en el tiempo, en un continuo desarrollo y enriquecimiento de su potencial psicofísico, se encuentra también en interrelación constante con un ambiente social que debe cumplir la importantísima función de estimularlo.
Este concepto es un factor primordial que tendremos siempre en cuenta a la hora de la realización de un diagnóstico diferencial entre un problema de aprendizaje y otros retrasos en el desarrollo del niño, en especial con referencia al retardo mental. Deberemos tener muy en claro que cuando los niños presentan trastornos severos del lenguaje oral, aun cuando sean inteligentes, subrinden en su desempeño de otras funciones psíquicas sin que por ello sufran un retardo mental. Y podemos equivocar nuestro diagnóstico debido a que lo que desciende, en estos casos, es su "calidad intelectual" y no su posibilidad potencial de aprender. Por supuesto, otras causas ajenas al niño, pueden producir el mismo efecto, como un traumatismo o una pedagogía inadecuada, con lo cual se originan las llamadas "dislexias reactivas", por oposición a las "dislexias endógenas" que serían las primeras, entre cuyas causas encontramos también el factor hereditario.

CLASIFICACIONES PROPUESTAS DE DIFICULTADES DE ACUERDO A LOS PRINCIPIOS EXPUESTOS:

La clasificación basada en el PRINCIPIO DEL DESARROLLO, propone como primer grupo el que tiene en cuenta el déficit fonético aislado.

A.- Son los TRASTORNOS DE PRONUNCIACIÓN, pero no cualquiera de ellos, sino los que los que se producen por OMISIÓN o DISTORSION de fonemas, no son tan graves como los que son causados por SUSTITUCIÓN O INCONSTANCIA.
Según la experiencia acumulada en la detección de la gravedad de los problemas del lenguaje oral, puedo concluír que, entonces podemos observar:

DISLALIAS SIMPLES : por OMISIÓN
por DISTORSION
DISLALIAS GRAVES: por SUSTITUCION
por INCONSTANCIA

Si un niño omite un fonema o lo distorsiona al hablar, no siempre lo traduce al lenguaje escrito. Si el dictado lo realiza lentamente, puede escribir en forma correcta. En cambio, en los casos de inconstancia o de sustitución de sonidos, podría sospecharse un cuadro disfásico, por déficit de comprensión de las imágenes auditivas.
Según la experiencia acumulada en la detección de la gravedad de los problemas del lenguaje oral, puedo concluir que las distorsiones realizadas en la escritura o en la lectura, puede deberse también a que el aparato psíquico se está construyendo dificultosamente.
Por ejemplo la sustitución de una J por una C, es más grave y podría alertarnos sobre la presencia de una disfasia. En cambio sustituir una M por una P, podría deberse más a cuestiones de origen psíquico que llevan a escribir una letra por otra. Una deficiente memoria visual debido a una preocupación momentánea, a un conflicto emocional o a una distracción, hace que el cerebro sea tomado por el psiquismo con un lenguaje propio.
Más no por ello, tanto las dificultades leves como las graves, deben dejar de ser tenidas en cuenta, máxime considerando que la dislexia presenta gradaciones de dificultad muy notorias, pero siempre tendrá sus reprecisiones en la lecto-escritura y en el aprendizaje en general, aunque sólo observemos un retraso simple del lenguaje.
Las dificultades descriptas no se observan solamente en la escritura de letras, sino también en los números y en la reproducción del espacio gráfico, manifestando desintegración de los modelos copiados, como en el Test de Bender, en figuras complejas.
En todos los casos, se impone como objetivo primordial la eliminación de los errores de pronunciación, en forma conjunta a la reeducación de la lecto-escritura.


B.- INSUFICIENTE DESARROLLO DE LOS PROCESOS FONEMICOS FONEMATICOS

Cuando el niño se encuadra en esta dificultad, manifiesta CONFUSIONES en la discriminación de fonemas parecidos y también entre fonemas acústicamente semejantes, ya sea por la articulación y vibración de las cuerdas vocales, como por el sonido que los acerca. Al analizar la pronunciación de los niños, observamos las sustituciones e inconstancias propias de las dislalias más graves.

Existe además dificultad en la segmentación de las palabras, debido a que no se ha formado la composición estructural sonora de las mismas. Es entonces que al comenzar el aprendizaje de la lecto-escritura en el primer año escolar, ya están dadas las bases para la aparición de las dislexias o disgrafías. El terapista debe entonces también, trabajar sobre los errores de pronunciación para desarrollar la percepción fonemática que permita la formación de la imagen sonora estructural de la palabra.

C.- INSUFICIENCIA GENERAL EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE:

En estos casos de alteraciones graves como rinolalias o disartrias, vemos que la gran mayoría afectan a todos los componentes psicolingüísticos: el léxico, la fonética, la gramática, la sintaxis y por supuesto la lecto-escritura en general.
Si bien en todos los casos de reeducación de la lecto-escritura, se aplicarán métodos integrales, a través de estrategias tanto fonológicas, como sintácticas y semánticas, en las afecciones mencionados, se reforzarán los aspectos más deteriorados con ejercitaciones intensivas.

D.- ALTERACIONES DEL RITMO Y DE LA VELOCIDAD

Todo niño que transmite a la lectura sus dificultades de ritmo al hablar, ve perjudicada su capacidad de comprensión lectora, por lo cual esta manifestación es de gran valor diagnóstico para establecer un pronóstico más delicado en lo concerniente a la potencialidad futura de aprendizaje del niño. No cabe duda que se verá afectado su aprendizaje escolar en diversas áreas a través del tiempo. Una lentitud para leer fuera de lo común en niños de segundo año de la EGB, no debe subestimarse y debería ser atendida prontamente. Estos alumnos ya se encontrarían en una posición desventajada en lo referente a comprensión lectora, con respecto al resto de sus compañeros de curso. Será luego muy difícil lograr la nivelación de ambos grupos de estudiantes.

CONCLUSIONES

La clasificación de la escuela rusa que hemos venido detallando, posee una gran aplicación práctica que nos permite discernir cuáles serían los niños que realmente por sus graves trastornos, requieren una escolarización especial, debido a las consecuencias globales que han afectado su calidad intelectual, ya sea por la gravedad de su problemática o por que la misma no fue atendida prontamente con la estimulación adecuada de su lenguaje.
Nos permite diferenciar asimismo, de los anteriores, a aquellos niños que si bien no aprenden a leer, su capacidad intelectual se encuentra indemne, dado que sus trastornos no han repercutido en forma general e intensa en sus funciones psicolinguísticas.
Estas circunstancias tienen gran importancia como valor pronóstico de la dolencia.
Permite además discernir cual ha sido el momento de la intervención, porque sabemos que la detección precoz, así como la terapia remedial temprana, aceleran la recuperación.
Cabe distinguir que los niños comienzan a pronunciar correctamente las palabras a los cinco años de edad,, por lo cual al iniciar el aprendizaje escolar no deberían presentar dificultades de pronunciación.